David

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“Un chico apoyado en la barra me miraba con expresión curiosa. Era un hombre que rozaba la cincuentena, o quizá la traspasaba ya. Algo entrado en carnes y con principio de alopecia, pero a pesar de ello con buen aspecto en general. Aunque no era guapo, tenía algo que lo hacía atractivo, quizá su mirada transparente y franca, su porte o su actitud de falsa seguridad.”

Inmunodeficiencia sentimental, página 52

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